Una web que se ve bien, carga rápido y no te deja tirado.
Para negocios y autónomos que quieren estar online sin pelearse con la tecnología. La hago yo, de principio a fin.
¿Te suena alguno?
No hace falta que entiendas de webs. Para eso ya estoy yo.
Si has dicho que sí a uno, ese es el punto de partida. Lo demás lo vamos hablando.
Tres cosas, bien hechas.
No hago de todo. Hago esto, y lo hago para que aguante.
Tu web de presentación: que se entienda, cargue rápido y dé buena imagen. La hago nueva o le doy un lavado de cara a la que ya tienes.
Vender de verdad, no un escaparate bonito y muerto. Catálogo, pagos, envíos y una trastienda que puedas manejar tú sin llamarme cada semana.
¿Ya tienes WordPress y necesitas quien lo cuide, lo arregle o lo mude a un sitio mejor? También. Que siga en pie, rápido y al día, sin sustos.
Hablas conmigo, no con un comercial.
El que diseña tu web es el que te coge el teléfono: sin intermediarios ni promesas que luego cumple otro. Lo que no negocio es que aguante —que se entienda, que la puedas cambiar tú y que siga en pie el día doscientos—. Te la dejo funcionando de punta a punta, alojamiento, dominio y correo incluidos, y preparada para que Google la entienda.
Sin letra pequeña: sabes qué cuesta antes de empezar.
Cuéntame qué tienes.
No hace falta que lo tengas claro ni que sepas de webs. Con que me digas qué quieres conseguir, empezamos.
Todo lo que sueles querer saber antes de empezar.
Sí, y es lo normal: la mayoría de mis clientes no sabían ni por dónde se abría WordPress el primer día. Antes de entregártela hacemos una formación para que manejes lo del día a día —cambiar textos, subir fotos, tocar precios, ver pedidos— y te dejo ejemplos ya hechos que te sirven de guía. No tienes que aprenderte nada de memoria. Y lo que no quieras tocar ni con un palo, lo dejas a mi cargo: la idea es que tengas el control, no que te quedes solo delante de un panel que no entiendes.
Depende de lo que necesites, así que, en vez de soltarte un número al aire, te doy dos referencias para que te hagas una idea: una web sencilla de presentación arranca desde 650 €, y una tienda online funcional, desde 990 €. Ese es el precio base, que ya incluye lo esencial para empezar; a partir de ahí añadimos solo lo que te haga falta, sin pagar de más por cosas que no vas a usar. Y no hace falta hacerlo todo de golpe: empezamos por lo importante y la web crece por fases, a tu ritmo y según tu presupuesto. Antes de empezar tendrás un presupuesto claro y sin letra pequeña.
Tuya del todo. El dominio, el alojamiento y la web quedan a tu nombre —no al mío ni al de una agencia—, así que no dependes de mí para nada. Si algún día quieres llevártela con otra persona, te la llevas y punto: son tus llaves, no las mías. La monto sobre WordPress justamente por eso, porque es un estándar que puede continuar cualquier profesional, no un sistema cerrado que te deje atrapado.
El plazo lo acordamos al empezar, según el tamaño del proyecto y la rapidez con la que me pases textos e imágenes —esa suele ser la parte que más alarga, así que cuanto antes los tengas, antes la tienes—. No te voy a vender una web en 48 horas: prefiero darte un plazo realista y cumplirlo que prometerte una fecha imposible y entregarte algo con prisas y a medio hacer. Una web es para que dure; las chapuzas rápidas se notan, y se acaban pagando.
Básicamente las imágenes, los textos y los textos legales (aviso legal, privacidad, cookies, condiciones de venta). Si no tienes los textos o no te apetece pelearte con ellos, te los redacto yo; eso lo presupuestamos aparte, según las páginas, productos o secciones que lleven. Con los textos legales hago lo mismo, pero con una salvedad honesta: si partimos de plantillas, no puedo responsabilizarme legalmente de que encajen con tu caso concreto —para eso está un abogado—. Mi trabajo es la web; el blindaje legal, mejor en manos de quien sabe.
Sí, pero no a mí. Una web tiene gastos propios que se renuevan cada año: el alojamiento, el dominio y, si los lleva, algún plugin de pago. Son un gasto real del servicio, no parte de mi trabajo, y te los digo claros desde el principio para que no haya sorpresas. El primer año suele ir incluido en el presupuesto; a partir del segundo corren de tu cuenta. Piénsalo como el alquiler del local: la web vive en algún sitio, y ese sitio se paga.
Te dejo la web preparada para que Google la entienda: bien estructurada, rápida y con el SEO básico hecho dentro de la propia web. Esa base la incluyo siempre. Lo que no te voy a prometer —porque no lo promete nadie serio— es el primer puesto: el posicionamiento se gana con tiempo, contenido y constancia. Y las campañas de publicidad (Google Ads, redes sociales) son otro trabajo distinto que no hago: yo te entrego la web lista para competir, no te gestiono la publicidad.
Claro, para eso están las tiendas online. Las monto con WooCommerce sobre WordPress: catálogo, carrito, pagos y envíos, todo funcionando y gestionable por ti. Puedes cobrar por transferencia, PayPal, Bizum, tarjeta o contra reembolso, según lo que quieras ofrecer a tus clientes. Un detalle honesto: las comisiones que cobran las pasarelas de pago (tu banco, PayPal…) son suyas, no mías —yo configuro el cobro, pero la comisión de cada venta la pone el proveedor del pago, no el que te hace la web—.
Te voy a ser sincero, porque es justo lo que mucha gente prefiere no oír: una web no es un cuadro que cuelgas y te olvidas. WordPress, los plugins y la seguridad necesitan irse actualizando, y más todavía si tu web cobra pagos. Sin mantenimiento, con el tiempo se queda anticuada, va más lenta o se expone a fallos. No es obligatorio y no te voy a forzar, pero sí lo recomiendo de corazón. Lo puedes contratar como una cuota mensual o como una bolsa de horas, para ir tirando de ella cuando haga falta. Tú decides cuánto quieres delegar y cuánto llevar por tu cuenta.
Las tres son posibles; depende de en qué estado esté. Si la base es buena, le doy un lavado de cara y la pongo al día. Si está muy anticuada o montada de una forma por la que no hay por dónde cogerla, suele salir mejor rehacerla bien que ir poniendo parches que duran dos días. Y si lo que quieres es moverla a un sitio mejor —otro alojamiento, otro sistema—, me encargo de la migración sin que pierdas lo que ya tenías. Lo vemos juntos y te digo con franqueza qué te conviene, aunque a veces la respuesta sincera sea "esto, mejor de cero".
Porque es lo que domino y lo que mejor te deja a ti. WordPress con WooCommerce mueve una parte enorme de las webs y tiendas del mundo, y eso significa que es un estándar conocido: cualquier profesional puede continuarlo, encuentras ayuda por todas partes y no te quedas atrapado en un sistema cerrado de nadie. No trabajo con Shopify ni PrestaShop —no porque sean malos, sino porque prefiero ser muy bueno en lo que uso a hacer de todo regular—.
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